Periodo Carolingio ,
En el siglo VIII, con la llegada de Carlomagno, Florencia recuperó su prestigio e independencia, convirtiéndose en un condado del Santo Imperio romano. En el siglo IX se construye la tercera muralla de la ciudad, que sigue la línea de la vieja muralla romana, probablemente por el miedo a las invasiones húngaras. La zona norte de la ciudad, incluido el Baptisterio, santa Reparata y el palacio del obispo, quedaron excluidas de la muralla.
A finales del siglo X, la decisión del hijo de la Condesa Willa, viuda del Marqués de Toscana, de trasladarse ade Lucca a Florencia, contribuyó grandemente al desarrollo de la ciudad y reforzó su carácter administrativo. Desde entonces formó parte del marquesado de Toscana y fue fortaleza filopapal en aquella región durante la lucha de las investiduras papales de los siglos XI-XII.
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